¡Rompiendo limites!
Gracias a nuestras alianzas, Alcaldía de Montelibano, Fundación Corazón Verde e IMCRED, tenemos esta oferta de formación continua, para aquellas personas que ven en el deporte la forma de construir región.
Vivimos en un mundo de cambio rápido y acelerado que tiene lugar en muchas áreas. Son muchos los factores que afectan a una organización, por la cual la mayoría de ellas cambian constantemente y es imposible predecir que puede presentarse el día de mañana.
El escenario mundial en los finales del siglo XX trajo consigo la globalización de la economía mundial, la privatización de las principales riquezas de los estados, la necesidad de ser cada día más competitivos y la carencia de fuentes de financiamiento. Esto ha conllevado que las organizaciones deportivas se enfrenten a un escenario más complejo. La influencia del escenario mundial de principios del siglo XXI, ha traído consigo la tras nacionalización deportiva; destacándose la macro organización mundial, la conversión del deporte en una de las principales industria del espectáculo, la intensiva y extensiva aplicación de la ciencia y la tecnología, la desaparición del llamado deporte aficionado, el papel protagónico, cada vez mayor, de las grandes corporaciones y la aceptación social e institucional indiscutible e incuestionable del deporte, hacen que tornen los recursos insuficientes tanto en lo financiero como en lo material, no hay una óptima utilización del recurso material, el ritmo de cambio supera la velocidad con que las organizaciones enfrentan las nuevas circunstancias y la ausencia de un modelo de perfeccionamiento en las organizaciones deportivas.
El estudio de las potencialidades humanas, el interés de conocer cada vez más al hombre y así obtener un mayor y mejor rendimiento laboral y científico, se ha convertido en un tema importante ante los actuales cambios en todas las esferas de la economía; basado en esto se necesita prestar particular atención al modo de gestión y a las formas de pensar, decidir y actuar de los directivos, por ello el funcionamiento efectivo y eficiente de una organización así como el logro de sus objetivos, depende, en gran medida, de las habilidades que posea el directivo para alcanzar los mismos mediante la cooperación voluntaria y el esfuerzo conjunto de su equipo de trabajo. Cuando hablamos del directivo nos referimos a su capacidad para orientar, dirigir, tomar decisiones y lograr resultados; de él depende el éxito de la organización, el de su equipo de trabajo y su éxito personal. Obviamente se necesita, no solo de una formación gerencial y teoría de la administración sólida para pensar, tomar decisiones y emprender acciones encaminadas al logro de metas, sino también de una concepción clara del trabajo en equipo que le permita ganar apoyo efectivo y miembros comprometidos.

Las organizaciones deben, tal como lo sugieren algunos autores, convertirse en organizaciones que aprenden, en constructoras de oportunidades para el aprendizaje, desde lo individual a lo colectivo, desarrollándose conjuntamente persona e institución, para alcanzar juntos la excelencia.
Desde hace más de tres décadas se ha ido profundizando en el estudio y definición de aquellas competencias que influyen sobre una óptima ejecución de los directivos. “…el “competency movement” fue impulsado por David McClelland…., que sigue siendo un referente histórico en la gestión por competencias”. (Enebral Fernández)
En su enfoque, McClelland analiza una serie de características más precisas en cuanto a las conductas, actitudes, habilidades, conocimientos, etc. de cada individuo, lo cual permite, no sólo una mejor definición del perfil de competencias del puesto sino la posterior evaluación en el desempeño individual.